Ante ti está la Sé, la catedral de Lisboa, el templo más antiguo de la ciudad que sigue en uso. Mira sus torres: parecen más de castillo que de iglesia, y no es casualidad.
1Una catedral para una conquista
En octubre de 1147, tras un asedio de varios meses, Afonso Henriques, primer rey de Portugal, tomó Lisboa con la ayuda de cruzados del norte de Europa que iban camino de Tierra Santa. Uno de ellos, el inglés Gilbert de Hastings, fue nombrado obispo. La catedral empezó a construirse poco después, probablemente sobre el solar de la mezquita principal. En una frontera todavía insegura, una iglesia con almenas tenía sentido.
2Siglos de reformas
El cuerpo románico se terminó a comienzos del siglo XIII. Después llegaron el claustro gótico, en tiempos del rey Dinis, y la cabecera con girola que Afonso IV quiso como panteón real. Varios terremotos medievales la dañaron, y el de 1755 hundió parte de la torre sur y destruyó la capilla mayor.
Lo que ves hoy debe mucho a una restauración del siglo XX, iniciada en 1902, que le devolvió un aire románico, más severo que el que tuvo en el siglo XVIII.
En el claustro, las excavaciones arqueológicas han dejado al descubierto restos romanos, islámicos y medievales: la historia de Lisboa en un solo pozo.
3Qué debes observar
- Las dos torres almenadas, que flanquean la entrada como las de una puerta fortificada.
- El rosetón sobre el pórtico, reconstruido en la restauración del siglo XX.
- El tranvía 28, que pasa rozando la fachada: compara la escala de la calle con la del templo.
Documentado
La catedral se empezó a construir tras la conquista de Lisboa en 1147 y su aspecto actual se debe en gran parte a la restauración iniciada en 1902.
Fuentes y créditos
Patriarcado de Lisboa, web de la Sé; Direção-Geral do Património Cultural, ficha de la Sé de Lisboa; «De expugnatione Lyxbonensi», crónica de la conquista de 1147.
Fotografías:
- Fachada de la Sé de Lisboa con sus dos torres almenadas y el rosetón: Palickap, CC BY-SA 4.0.
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