Estás en el Rossio, oficialmente Praça de D. Pedro IV, aunque nadie la llama así. Desde la Edad Media ha sido la gran plaza popular de Lisboa: mercados, fiestas, corridas de toros, manifestaciones y, ahora, citas junto a la columna.

1Una plaza rehecha

El terremoto de 1755 arrasó sus edificios. En la reconstrucción, el arquitecto Carlos Mardel la dejó rectangular y rodeada de fachadas regulares, como el resto de la Baixa pombalina. Al este quedaba el gran Hospital Real de Todos los Santos, también perdido en el terremoto, en lo que hoy es la vecina Praça da Figueira.

2El mar bajo tus pies

Mira el suelo. En 1848, por iniciativa del general Eusébio Pinheiro Furtado, se pavimentó la plaza con piedras de caliza blanca y basalto negro formando ondas. El dibujo, llamado mar largo, convirtió la calçada portuguesa en símbolo de la ciudad y viajó con los portugueses: el famoso paseo de Copacabana, en Río de Janeiro, se inspiró en él.

La calçada se coloca a mano, piedra a piedra. Es un oficio, el de calceteiro, que Lisboa forma en su propia escuela.

3Trenes y cafés

En la esquina noroeste se alza la estación del Rossio, inaugurada en 1890, con su fachada neomanuelina y dos puertas en herradura. Y alrededor de la plaza siguen abiertos cafés y tascas centenarios, como el Nicola o la diminuta barra de ginjinha del largo vecino.

4Qué debes observar

  • Las ondas de la calçada: mira desde un extremo para ver el efecto óptico.
  • La estación del Rossio, con sus puertas en herradura.
  • Las fuentes de bronce, una a cada lado de la columna.

Documentado

La plaza se reconstruyó tras 1755 según el plan de Carlos Mardel y recibió su pavimento de calçada en ondas en 1848.

Fuentes y créditos

Câmara Municipal de Lisboa, calçada portuguesa y Escola de Calceteiros; Infraestruturas de Portugal, historia de la estación del Rossio; Direção-Geral do Património Cultural, Baixa Pombalina.

Fotografías:

  • Fuente del Rossio con el Teatro Nacional D. Maria II al fondo: Diego Delso, CC BY-SA 3.0.

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