Bienvenido a Jemaa el-Fna, el punto de partida de casi todos los paseos por Marrakech. La plaza ya existía en la época almorávide con otro nombre, y desde hace siglos es el lugar donde la ciudad se encuentra.
1Una plaza que cambia con el reloj
Por la mañana, la plaza parece casi vacía: unos pocos puestos de zumo, vendedores de dátiles y frutos secos y algún aguador con su sombrero de borlas y sus cuencos de latón. A medida que avanza el día aparecen los encantadores de serpientes, las tatuadoras de henna y los músicos gnawa con sus castañuelas de hierro.
Al caer la tarde, decenas de puestos de comida se montan en filas, con bancos corridos y nubes de humo. Es el mejor momento para probar la harira, los caracoles o las brochetas, y para buscar los corros de narradores, las halqas, donde se cuentan historias como se hacía hace siglos.
2Patrimonio de la humanidad
En 2001 la UNESCO reconoció el espacio cultural de la plaza como obra maestra del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad, gracias en buena parte al empeño del escritor Juan Goytisolo, que vivió en la medina. Las autoridades municipales protegen la plaza desde 1922 y, en 2025, comenzó una nueva renovación de su pavimento y sus accesos.
3Consejos prácticos
Los encantadores y los dueños de monos esperan una propina si haces una foto. Pregunta antes y pacta el precio.
4Qué debes observar
- Los carritos de zumo numerados, todos con el mismo diseño.
- El alminar de la Kutubía, al oeste.
- Las terrazas de los cafés, la mejor vista de la plaza al atardecer.
Documentado
La UNESCO proclamó el espacio cultural de la plaza patrimonio oral e inmaterial en 2001; existen normas de protección municipales desde 1922.
Fuentes y créditos
UNESCO, «Espacio cultural de la plaza Jemaa el-Fna» (ich.unesco.org); Juan Goytisolo, «Makbara» (1980); Office National Marocain du Tourisme (visitmorocco.com), ficha de Marrakech.
Fotografías:
- Vista amplia de la plaza Jemaa el-Fna con puestos y toldos verdes: Jakub Hałun, CC BY 4.0.
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