Ante ti está la iglesia más antigua que se conserva en Bogotá. Por fuera es sobria, casi severa. Por dentro guarda uno de los conjuntos dorados más impresionantes de la ciudad.

1Junto a un río desaparecido

Los franciscanos la levantaron entre 1557 y 1566 en un terreno donado por el arzobispo Juan de los Barrios, a orillas del río Vicachá, después llamado río San Francisco. Ese río corre hoy canalizado bajo la avenida Jiménez, que sigue su antiguo cauce. La iglesia se amplió entre 1586 y 1611.

2El retablo de oro

En 1623 se construyó el retablo mayor, considerado el más representativo de la Nueva Granada. En su primer cuerpo hay grutescos; en el segundo, santas con sus atributos; más arriba, los apóstoles, y en lo más alto, Dios Padre, que sostiene el mundo con una mano y con la otra señala a los franciscanos. Cubre la nave una armadura mudéjar de madera, de las mejores del virreinato.

El terremoto de 1785 dañó gravemente la torre, que tuvo que reconstruirse. Las obras terminaron en 1794, cuando el templo se volvió a consagrar.

El convento que la acompañaba ocupaba dos manzanas, con tres claustros. Desapareció en 1917 para dejar sitio al Palacio de San Francisco, la antigua Gobernación de Cundinamarca, el edificio vecino. Del convento solo sobrevive la sacristía.

3Qué debes observar

  • La torre, reconstruida después del terremoto de 1785.
  • El Palacio de San Francisco, el edificio de aire francés levantado sobre el antiguo convento.
  • El retablo mayor, si entras: busca la mano de Dios Padre que señala a los franciscanos.

Documentado

La iglesia se construyó entre 1557 y 1566 y su retablo mayor data de 1623; es el templo más antiguo que se conserva en Bogotá.

Fuentes y créditos

Arquidiócesis de Bogotá, patrimonio arquitectónico; Instituto Distrital de Patrimonio Cultural; Banco de la República, colección fotográfica de Gumersindo Cuéllar Jiménez.

Fotografías:

  • Iglesia de San Francisco con su torre blanca junto a un edificio de oficinas: Martinduquea, CC BY-SA 3.0.

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