Empiezas la ruta del misterio ante una iglesia que guarda algo poco habitual: bajo su altar mayor, en una urna de cristal, se ven los restos del propio san Pedro Claver, vestido con hábito.

1Un santo en vida

Claver murió en el colegio jesuita contiguo el 8 de septiembre de 1654, después de años enfermo. Según las crónicas de la época, al conocerse su muerte la gente acudió en masa y hubo que proteger el cuerpo, porque muchos querían llevarse un trozo de su ropa como reliquia.

En los procesos para su beatificación, los testigos le atribuyeron curaciones, profecías e incluso el don de aparecer en dos sitios a la vez. La Iglesia lo beatificó en 1851 y lo canonizó en 1888.

Lo documentado es su trabajo en el puerto; los milagros pertenecen a la devoción popular y a los procesos eclesiásticos.

2El manto del santo

Sus biógrafos cuentan que Claver envolvía en su propio manto a los enfermos que sacaba de las bodegas. Tras su muerte, la devoción popular atribuyó a ese manto y a sus reliquias un poder curativo, y los cartageneros acudían a su tumba a pedir favores. Son relatos de fe, transmitidos de generación en generación, no hechos comprobados.

Desde la plaza, fíjate en el claustro: allí vivió y murió. Hoy es un museo con su celda.

3Qué debes observar

  • La cúpula que asoma detrás de las torres.
  • La portada de piedra coralina, con fósiles de conchas.
  • La urna bajo el altar, si la iglesia está abierta.

Documentado

Los restos de Claver reposan en una urna bajo el altar mayor; fue beatificado en 1851 y canonizado en 1888.

Tradición oral

Los milagros que se le atribuyen y el poder curativo de su manto pertenecen a la devoción popular, no a hechos comprobados.

Fuentes y créditos

Santuario San Pedro Claver (Compañía de Jesús); Ángel Valtierra, «San Pedro Claver, el santo que liberó una raza» (1980); Arquidiócesis de Cartagena.

Fotografías:

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