Ante ti brilla una fachada completamente forrada de azulejos blancos y azules de talavera poblana. Es la Casa de los Azulejos, un palacio de origen virreinal que perteneció a los condes del Valle de Orizaba, y detrás de su cerámica circula una de las leyendas más repetidas del Centro.
1Un hijo derrochador
Según la tradición, un joven de la familia gastaba su fortuna en fiestas y juergas, y su padre le reprochó: «Hijo, así nunca llegarás lejos ni harás casa de azulejos». El dicho existía de verdad: cubrir de azulejos una fachada era señal de gran riqueza. Herido en su orgullo, el muchacho habría sentado cabeza y, para demostrar que se había regenerado, mandó revestir la casa entera. El cronista Luis González Obregón difundió la historia a comienzos del siglo XX.
Lo documentado es menos novelesco: en 1737 la condesa Graciana Suárez de Peredo encargó el revestimiento de la fachada con azulejos de Puebla.
2Un crimen en la escalera
La casa guarda también un episodio real y sangriento. En 1828, en los días del motín de la Acordada, el antiguo conde Andrés Diego Suárez de Peredo fue asesinado en la escalera del patio. El autor, Manuel Palacios, fue ejecutado con garrote vil.
Desde 1919 la casa alberga un Sanborns, y en su escalera José Clemente Orozco pintó en 1925 el mural «Omnisciencia».
Antes, a partir de 1881, había sido sede del elegante Jockey Club, punto de reunión de la alta sociedad porfiriana.
3Qué debes observar
- Los azulejos blancos y azules, con motivos geométricos y vegetales.
- Los balcones de hierro y las molduras de cantera que enmarcan la cerámica.
- La fachada lateral, que también está revestida: rodéala para ver la escala del encargo.

Documentado
La fachada se revistió de azulejos de Puebla en 1737 por encargo de la condesa Graciana Suárez de Peredo; el exconde Andrés Diego Suárez de Peredo fue asesinado en la casa en 1828.
Tradición oral
La historia del hijo derrochador que forró la casa para desmentir a su padre es una leyenda recogida por los cronistas, sin respaldo documental.
Fuentes y créditos
Luis González Obregón, «Las calles de México» (1922); Autoridad del Centro Histórico, ficha de la Casa de los Azulejos; Manuel Romero de Terreros, «La Casa de los Azulejos» (1918).
Fotografías:
- Esquina de la Casa de los Azulejos, con la fachada cubierta de azulejos blancos y azules: Stefano Vigorelli, CC BY-SA 4.0.
- Patio interior de la Casa de los Azulejos, hoy restaurante Sanborns: Diego Delso, CC BY-SA 3.0.
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