Ante ti está Dar Bellarj, cuyo nombre significa «la casa de las cigüeñas». Hoy es un centro cultural, pero su historia empieza con unas aves que en Marrakech siempre han tenido un trato especial.
1Un hospital para aves
Según las fuentes que recogen su historia, en este solar hubo un antiguo fundouk, una posada, donde se cuidaba a cigüeñas heridas o enfermas. El edificio que ves se levantó en el siglo XX, se usó después como escuela y, a finales de los años noventa, dos arquitectos suizos, Susanna Biedermann y Max Alioth, lo restauraron y crearon aquí una fundación dedicada a la cultura viva de Marrakech, que abrió en 1999.
2Hombres convertidos en aves
¿Por qué cuidar a las cigüeñas? Edward Westermarck, que estudió las creencias marroquíes a principios del siglo XX, recogió una idea muy extendida: las cigüeñas serían personas transformadas en aves. En algunas versiones fueron castigadas por una falta; en otras, son peregrinos o jueces. Por eso se consideraba de mal agüero hacerles daño.
En Marrakech, matar una cigüeña era, según la tradición, casi como matar a una persona.
Sea cual sea su origen, la creencia explica por qué estas aves anidan tranquilas sobre las murallas del palacio El Badi y de tantos minaretes, y por qué todavía hoy son parte del paisaje de la ciudad.
3Qué debes observar
- La gran puerta de madera de la entrada.
- El patio blanco con su fuente, si la puerta está abierta.
- Los tejados cercanos: con suerte verás algún nido.
Documentado
El edificio actual es del siglo XX y desde 1999 alberga la fundación Dar Bellarj, creada por Susanna Biedermann y Max Alioth.
Tradición oral
La existencia de un hospital de cigüeñas en el antiguo fundouk se repite en las fuentes divulgativas, y la creencia de que las cigüeñas son humanos transformados pertenece a la tradición popular recogida por Westermarck.
Fuentes y créditos
Fundación Dar Bellarj (darbellarj.org); Edward Westermarck, «Ritual and Belief in Morocco» (1926); Morocco World News, «A Journey in Marrakech: Seven Places Not to Miss» (2015).
Fotografías:
- Patio blanco de Dar Bellarj con una fuente en el centro: Miguel Discart, CC BY-SA 2.0.
- Gran puerta de madera abierta en la entrada de Dar Bellarj: Miguel Discart, CC BY-SA 2.0.
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