Ante ti está la última gran obra militar de la Cartagena colonial. Las Bóvedas son veintitrés estancias abovedadas construidas entre 1792 y 1798 según el proyecto de Antonio de Arévalo, el mismo ingeniero que amplió San Felipe. Se hicieron para guardar pólvora, víveres y tropa, con muros tan gruesos que resistían el fuego de cañón.

1De almacén a calabozo

Durante las guerras de independencia y las guerras civiles del siglo XIX, las bóvedas se usaron como cárcel. Las crónicas cuentan que, con la marea alta, el agua del mar se filtraba y los presos quedaban con agua hasta las rodillas. Por aquí pasaron patriotas y prisioneros políticos de distintos bandos.

Un lugar de encierro junto al mar es terreno abonado para historias de lamentos y cadenas, aunque ninguna tenga base documental.

2El fin de la ruta

Hoy las bóvedas son tiendas de artesanía, sombreros vueltiaos y mochilas. Pero lo mejor está arriba: sube a la muralla y busca un hueco frente al mar. A esta hora el sol cae sobre el Caribe y las piedras se vuelven doradas.

Para cenar, el barrio de San Diego está a dos pasos. Cuida tus cosas en la muralla cuando oscurece y, si te ofrecen algo que no quieres, un «no, gracias» amable basta.

3Qué debes observar

  • La galería de arcos, que da sombra a toda la fachada.
  • El grosor de los muros en las puertas de las bóvedas.
  • La vista desde la muralla, con el mar a un lado y los tejados al otro.

Documentado

Las veintitrés bóvedas se construyeron entre 1792 y 1798 con proyecto de Antonio de Arévalo y se usaron como prisión en el siglo XIX.

Tradición oral

Los relatos de fantasmas asociados a los antiguos calabozos son folclore sin base documental.

Fuentes y créditos

Juan Manuel Zapatero, «Historia de las fortificaciones de Cartagena de Indias» (1979); Escuela Taller Cartagena de Indias; UNESCO, «Puerto, fortalezas y conjunto monumental de Cartagena».

Fotografías:

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