Ante ti se abre la plaza de Santo Domingo, la segunda en importancia del Centro Histórico y, para muchos, la más auténtica. Durante tres siglos fue, después de la Plaza Mayor, el gran escenario administrativo de la Nueva España: aquí se cobraban impuestos, se juzgaban herejías y se escribían cartas por encargo.

1Un convento, una aduana y un tribunal

La plaza toma su nombre del convento de los dominicos, que llegaron a la ciudad en 1526. Del enorme conjunto conventual queda sobre todo el templo de Santo Domingo, de fachada barroca, terminado en 1736. En el lado oriental se levanta el edificio de la antigua Aduana, donde se pagaban los derechos de las mercancías que entraban en la capital; hoy forma parte de la sede histórica de la Secretaría de Educación Pública, cuyos patios guardan murales de Diego Rivera. En la esquina noreste verás el palacio que ocupó el Tribunal del Santo Oficio, establecido en México en 1571.

2Los evangelistas

Bajo los arcos del lado poniente, el Portal de Santo Domingo, trabajaban los llamados «evangelistas»: escribanos que redactaban cartas de amor, solicitudes y documentos para quienes no sabían escribir. El oficio se ha transformado, pero el portal sigue lleno de pequeñas imprentas que componen invitaciones, tarjetas y formularios a la vista del paseante.

En pocos metros conviven la fe, el fisco y la censura: las tres patas del poder virreinal.

En el centro, una fuente con la estatua de Josefa Ortiz de Domínguez, la Corregidora de Querétaro, recuerda a una de las conspiradoras que hicieron posible el levantamiento de 1810.

3Qué debes observar

  • Los arcos del portal, donde todavía se alinean las imprentas.
  • La esquina en chaflán del palacio de la Inquisición, con la puerta en diagonal.
  • La fachada del templo de Santo Domingo, que combina cantera gris y tezontle rojo.

Documentado

Los dominicos llegaron a México en 1526, el templo actual se terminó en 1736 y el Tribunal del Santo Oficio se estableció en la ciudad en 1571.

Fuentes y créditos

Autoridad del Centro Histórico de la Ciudad de México (fichas de la plaza de Santo Domingo); Secretaría de Educación Pública, «Murales de la SEP»; Luis González Obregón, «México viejo» (1891-1895).

Fotografías:

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