Ante ti tienes una de las fachadas más austeras de Río y, detrás de ella, uno de los interiores más ricos de todo Brasil. Ese contraste es exactamente lo que buscaban los monjes benedictinos.

1Un morro regalado

Todo empezó en 1586, cuando Manoel de Brito y su hijo Diogo de Brito de Lacerda donaron a los benedictinos un amplio terreno que incluía este morro. Los planos del edificio los trazó en 1617 el ingeniero militar Francisco Frias de Mesquita, siguiendo el estilo manierista sobrio, llamado «chão», que se llevaba entonces en Portugal. La iglesia empezó a levantarse en 1633 y se terminó hacia 1671; el claustro no se concluyó hasta 1755. La piedra vino del Morro da Viúva, en el actual Flamengo, y el trabajo pesado lo hicieron personas esclavizadas.

2Oro sobre madera

Si entras, verás las paredes cubiertas de talla dorada, del barroco de finales del siglo XVII al rococó del XVIII. Las esculturas de san Benito y santa Escolástica son obra del monje portugués fray Domingos da Conceição, y las lámparas junto al altar mayor las diseñó Mestre Valentim entre 1781 y 1783. Las pinturas de la capilla mayor son del monje alemán fray Ricardo do Pilar.

El monasterio sigue habitado por monjes, y su misa dominical con canto gregoriano es una de las tradiciones más queridas del centro.

Junto al monasterio funciona desde 1858 el Colégio de São Bento, donde estudiaron Pixinguinha, Noel Rosa y Villa-Lobos.

3Qué debes observar

  • Las dos torres rematadas en pirámide, típicas del manierismo luso.
  • Los tres arcos de entrada y la galilea con rejas de hierro del siglo XIX.
  • La vista desde el atrio hacia la bahía de Guanabara y el puerto.

Documentado

El terreno fue donado en 1586; el proyecto es de Francisco Frias de Mesquita (1617), la iglesia se construyó entre 1633 y hacia 1671 y el claustro se concluyó en 1755.

Fuentes y créditos

Mosteiro de São Bento do Rio de Janeiro (web oficial); IPHAN, ficha del conjunto; Vivaldo Coaracy, O Rio de Janeiro no século 17 (José Olympio).

Fotografías:

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