Ante ti está el sendero de bambú de Sagano, unos 400 metros entre Nonomiya y la villa Ōkōchi. Para un momento y escucha: el roce de las hojas y el golpeteo de los tallos cuando sopla el viento son el verdadero protagonista de este lugar.

1Un paisaje que se escucha

En 1996, la Agencia de Medio Ambiente de Japón eligió cien paisajes sonoros que el país debía conservar, entre más de 700 propuestas enviadas por ciudadanos. El susurro del bambú de Sagano fue uno de ellos. Era una forma de recordar que la contaminación también es acústica, y que hay sonidos que forman parte de la identidad de un lugar.

2Una planta que no para

El bambú no es un árbol, sino una hierba gigante. En primavera, sus brotes crecen a una velocidad asombrosa, y en pocas semanas alcanzan su altura definitiva. Los kiotenses lo han usado durante siglos para vallas, cestos, utensilios de la ceremonia del té y, por supuesto, para cocinar los brotes, los takenoko. Fíjate en las vallas bajas que flanquean el camino: están hechas con ramas de bambú atadas a mano.

Sagano fue durante siglos un lugar de retiro para aristócratas, monjes y poetas, lejos del ruido de la capital. Al final del sendero está la villa de Ōkōchi Denjirō, estrella del cine de samuráis, que dedicó unos treinta años a construir allí sus jardines.

Los tallos son frágiles: grabar nombres en ellos los daña y está prohibido. Disfruta del bosque solo con la mirada y el oído.

3Qué debes observar

  • Las vallas de ramas de bambú atadas a mano.
  • Los nudos de los tallos, que marcan cada tramo de crecimiento.
  • La luz verde filtrada, distinta según la hora del día.

Documentado

El sonido del bambú de Sagano fue seleccionado en 1996 entre los cien paisajes sonoros de Japón por la Agencia de Medio Ambiente.

Fuentes y créditos

Ministerio de Medio Ambiente de Japón, «100 paisajes sonoros de Japón que deben conservarse» (1996); Ayuntamiento de Kioto, información turística de Sagano; Ōkōchi Sansō, web oficial.

Fotografías:

  • Sendero de tierra entre altos tallos de bambú en Sagano: Basile Morin, CC BY-SA 4.0.

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