Svíčková na smetaně
Solomillo de ternera guisado y cubierto con una salsa cremosa de verduras de raíz, servido con knedlíky (pan cocido en rodajas), arándanos rojos y una nube de nata. Es el plato de domingo de las familias checas.
Dónde probarlo

Praga fue capital de un imperio con Carlos IV, refugio de astrónomos y alquimistas con Rodolfo II y escenario de las grandes rupturas del siglo XX, de 1918 a 1989. Su casco histórico, que sobrevivió casi intacto a las guerras, guarda puentes góticos, iglesias barrocas y leyendas como la del Golem. Tres rutas gratuitas para descubrirla a pie y a tu ritmo.
Elige tu free tour
Todas las rutas son gratuitas y se pueden combinar. Si es tu primera vez, empieza por la esencial.

Del puente gótico de Carlos IV a la plaza de la Revolución de Terciopelo: seis siglos de historia checa a pie.

Del gueto judío al puente de Carlos: las leyendas más inquietantes de Praga, contadas sin confundirlas con la historia.

Bajada a pie desde el mayor conjunto de castillo del mundo hasta el puente de Carlos, pasando por la catedral, el callejón de Kafka y Malá Strana.
El mapa
Las rutas se cruzan en el centro histórico. Toca un punto para ver qué historia te espera allí.
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Plan de un día
Une las tres rutas y verás lo mejor de la ciudad a pie y sin pagar nada: lo esencial por la mañana, la historia por la tarde y las leyendas cuando cae el sol.
Por la mañana
Por la tarde
Al atardecer
Para comer. Prueba Svíčková na smetaně en U Pinkasů.
Qué comer
Los platos que no te puedes ir sin probar y los sitios clásicos donde llevan años sirviéndolos.
Solomillo de ternera guisado y cubierto con una salsa cremosa de verduras de raíz, servido con knedlíky (pan cocido en rodajas), arándanos rojos y una nube de nata. Es el plato de domingo de las familias checas.
Dónde probarlo
La versión checa del goulash: carne de ternera en una salsa espesa de pimentón y cebolla, perfecta para mojar con knedlíky. Se pide casi siempre con una cerveza al lado.
Dónde probarlo
Cerdo asado, knedlíky y chucrut dulce y ácido: el trío que los checos consideran su plato nacional. Su nombre es una abreviatura casi cariñosa de sus tres ingredientes.
Dónde probarlo
Una loncha gruesa de queso rebozado y frito, crujiente por fuera y fundido por dentro, con patatas y salsa tártara. Es la comida rápida de toda la vida en las cervecerías checas.
Dónde probarlo
Los «ahogados»: salchichas gruesas marinadas en vinagre con cebolla y pimiento, el clásico para picar en la taberna. Acompáñalas con una Pilsner bien tirada, con su espuma cremosa.
Dónde probarlo